jueves, 28 de julio de 2016

Nuestra piel y el sol




Estar bronceado se ha convertido en una moda en nuestra sociedad, incluso en un marcador malentendido de salud. Si bien los rayos solares en pequeñas dosis tienen un efecto beneficioso para nuestra salud (por ejemplo mediando en la síntesis de la vitamina D), el sol también produce efectos altamente perjudiciales en el organismo. La radiación ultravioleta daña nuestro ADN y ARN, originando mutaciones en los oncogenes que posteriormente tendrán un efecto directo en el desarrollo de procesos cancerígenos. 

Por todo ello debemos proteger la piel de estas radiaciones, en especial la de los más pequeños. La piel es un órgano en toda su extensión y guarda “memoria”. Esto quiere decir que el daño solar es acumulativo y que las personas que sumen quemaduras solares desde la infancia tendrán más posibilidades de desarrollar cáncer en la edad adulta. 

La clave está en la prevención. Administremos protección solar siempre a toda la familia y disfrutemos del verano con salud.


Dra. Elena Mª Herrero López
Médico de familia